domingo, 17 de julio de 2016

Queme después de leer

Últimamente he pedido demasiadas disculpas por sentirme como me siento.
Lo siento, por esto.
Lo siento, por aquello.
Lo siento, lo siento, lo siento...
Pero en la vida uno no debería disculparse por eso: por sentir.
Una de las cosas más libres que puedes hacer es sentir,
es llenarte el corazón con miniedades,
de arrecheras,
de alegrías,
de tristezas.
Y entonces a uno se le llenan los ojos de lágrimas porque piensa que no es así como debería sentirse,
que estas equivocado una vez más
o que ya no hay nada más.
y entonces a uno se le llenan los ojos de lágrimas y no logras saber qué hacer
todo te da vueltas
y no encuentras salida.
Y lloras, lloras, lloras, hasta que no queda nada
y todavía no sabes dónde estás
y te disculpas con el mundo
en vez de disculparte, todo este tiempo, contigo mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario